Nómadas por la fiesta: cuando tu vida consiste en rodar de rave en rave

23 instantáneas de Tom Hunter, el fotógrafo inglés convertido en ‘traveller’ que documentó la escena rave europea

Por : Luis M. Rguez
Tom Hunter Le Crowbar

El 24 de agosto de 2012, Channel 4 conmemoraba el legado de la cultura rave británica con una emisión especial de ocho horas de duración. La cita venía a celebrar el vigésimo aniversario de la mítica rave de Castlemorton, un evento gratuito y al aire libre donde se congregaron cerca de 40.000 personas durante toda una semana. Lo extraño del asunto es que aquella celebración retransmitida por la tele se inscribía dentro de las actividades del London 2012 Festival, la programación cultural oficial desarrollada alrededor de los Juegos Olímpicos de Londres. Los poderes públicos británicos se apropiaban así de una efeméride, la gran rave de Castlemorton, que fue determinante para la promulgación de la Criminal Justice and Public Order Act 1994, una ley que, fundamentalmente, buscaba acabar con las ‘free partys’ que desde el verano de 1988 se habían extendido por el Reino Unido. Es decir, se celebraba como patrimonio nacional de cara al mundo lo que dieciocho años antes intentaron prohibir por todos los medios. ¿Se puede ser más cínico?

Tras la pista de la madrugada eterna

Aunque el germen primigenio del “Segundo Verano del Amor” hay que buscarlo en pequeños clubes londinenses como el Spectrum de Paul Oakenfold, el Trip de Nicky Holloway o el Shoom de Danny Rampling, con la propagación del acid house y el éxtasis, la agitación pronto se trasladó hacia fábricas y naves industriales abandonadas al norte y este de Londres. Aquella búsqueda de espacios de libertad, al margen de limitaciones horarias y leyes, no tardó en generar desconfianza entre los poderes públicos británicos. A la vez, los medios no tardaron en lanzarse a demonizar todo lo relacionado con aquella explosión de baile y júbilo alimentada por la ingesta masiva de éxtasis. La solución a la creciente criminalización de la escena rave pasaba por alejarse de los núcleos urbanos. Así es como, a principios de 1989, empiezan a popularizarse un nuevo tipo de fiestas celebradas a cielo abierto. Las warehouse parties daban así paso a las raves. Y la persecución policial de aquella nueva realidad cada vez más masiva, lejos de atemperarse, no hizo sino crecer en intensidad y en violencia.

El poder de convocatoria de aquellas raves a campo abierto creció exponencialmente, teniendo uno de sus episodios más multitudinarios en la citada rave de Castlemorton Common, ocurrida de forma semiespontánea en mayo de 1992. Poco después el gobierno conservador de John Major recogía el testigo de la ofensiva iniciada por Margaret Thatcher y aprobaba aquella infame Criminal Justice Bill que prohibía, entre otras cosas, la congregación de personas en torno a “música caracterizada por la emisión de una sucesión de beats repetitivos”. Aquella ley buscaba, fundamentalmente, acabar con la cultura rave. Pero la llama había prendido y la escena de las ‘free parties’ se extendía ya como el aceite por todo Europa.

La respuesta de parte de aquella comunidad de nuevos travellerssurgidos al calor de la cultura rave fue poner rumbo a otros lugares con sus caravanas, sus camiones y sus soundsystems móviles. Entre ellos estaba Tom Hunter, un fotógrafo originario de Dorset, formado en la London College of Printing y habitual de la escena squatter de Hackney que un buen día de 1994, tras haber entablado relación con la gente que estaba detrás de colectivos como Spiral Tribe y Total Resistance, decidió poner rumbo a la República Checa siguiendo la invitación de un flyer que simplemente decía: “Hostomice, It’s Out There… The Tekno Travellers’ Holiday Destination Of The Year”.

Hunter y una decena de amigos adaptaron un autobús de dos pisos al objeto de su excursión, lo transformaron en un café vegetariano móvil y se lanzaron a explorar la escena rave europea. Los siguientes dos años de su vida los pasaría en la carretera, viviendo de forma nómada a bordo del Le Crowbar, viajando de rave en rave y fotografiando lo que veía.

Su trabajo de aquella época veía la luz en forma de libro a finales del año pasado vía Here Press. Le Crowbar es la memoria visual de una utopía de libertad, ética DIY, autogobierno y vida al margen del sistema que no pudo durar. Al menos no para ellos. El cansancio y la mugre acabaron pesando más que los sueños.

Tom Hunter

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Tom Hunter

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Tom Hunter

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Tom Hunter

Tom Hunter

Tom Hunter Le Crowbar

Tom Hunter Le Crowbar

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Tom Hunter Le Crowbar

Tom Hunter Le Crowbar

Tom Hunter Le Crowbar

 

Fuente : http://www.playgroundmag.net/musica/noticias-musica/actualidad-musical/nomadas-por-la-fiesta-cuando-tu-vida-consiste-en-rodar-de-rave-en-rave

 

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